Saberes, ciudadanía y educación para el siglo XXI
Knowledge, citizenship, and education for the 21st century
El objetivo del artículo es describir los saberes para la ciudadanía que desarrollan los/las estudiantes del nivel secundario del partido de San Martín, Buenos Aires. Se argumenta que los/las jóvenes que concurren a las escuelas adquieren saberes para integrarse como ciudadanos/as en una sociedad que tiende hacia la exclusión y negación de derechos. Para ello, trabajamos con técnicas de investigación cualitativa que involucró el desarrollo de entrevistas en profundidad a estudiantes realizadas desde 2021 hasta 2023. Los resultados muestran que los/las jóvenes valoran la escuela puesto que allí se educan para saber ser alguien en la vida, saber hacer y saber estar al ritmo de la sociedad actual. La importancia social del conocimiento, desde la perspectiva de los sujetos, está en que aquello que se aprende en la escuela es la base para afirmarse como ciudadanos/as, ejercer sus derechos e integrarse en la sociedad.
The aim of this article is to describe the forms of citizenship knowledge developed by secondary school students in the district of San Martín, Buenos Aires. It is argued that young people attending these schools acquire knowledge that enables them to integrate as citizens into a society increasingly marked by exclusion and the denial of rights.We employed qualitative research techniques, including in-depth interviews with students conducted between 2021 and 2023. The results show that young people value school as a space where they learn how to be someone in life, how to act, and how to coexist in step with contemporary society. From the students’ perspective, the social significance of knowledge lies in the fact that what is learned at school serves as a foundation for affirming themselves as citizens, exercising their rights, and integrating into society.
Keywords: citizenship, school, exclusion, knowledge, students.
Carlos Minchala
Introducción
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La reconfiguración del capitalismo global (Harvey, 2021), en la actual forma neoliberal (Brown, 2021), tiene efectos en diversos ámbitos de la vida personal y social. Esto se observa en las formas de ser ciudadano/a hoy. Se ha producido un desplazamiento desde una estructura de orden disciplinaria de ciudadanos/as dependientes de un soberano hacia la exaltación de las libertades individuales para actuar como ciudadanos/ as activos (Fistteti, 2004), competitivos, emprendedores y autoexigentes (Chul Han, 2017) según las lógicas del mercado. Desde esa perspectiva, la ciudadanía se produce en un marco de relaciones de poder (Foucault, 1988) en donde se ponen en juego los intereses del poder económico con discursos y lógicas neoliberales que excluyen sujetos y las luchas de quienes buscan mejorar sus condiciones materiales de vida. En ese escenario se vuelve central analizar la producción de ciudadanías en la escuela en tanto que en y desde esa institución se desarrollan saberes, enseñanzas y aprendizajes que modulan formas de pensar y ser sujeto ciudadano/a con derechos para estar al ritmo de una sociedad cambiante a nivel global y local.
Las investigaciones que abordan la relación entre ciudadanía y educación (Cox y Castillo, 2015; Núñez, 2023; Siede, 2023) muestran cómo en el marco de la democracia moderna se pasó desde el enfoque de educación cívica hacia la educación para la ciudadanía. Shapiro (2020) expresa que “los cambios de denominación [de la asignatura] han ido de la mano con cambios en los contenidos prescritos, en los enfoques pedagógicos y en las expectativas de formación, ocupando diferentes lugares en la organización de la educación secundaria, pero sin desaparecer” (p. 105). Es decir, la escuela del siglo XIX que tenía la función exclusiva de instruir individuos con valores morales y deberes cívicos (Durkheim, 1997, 2003) con quienes se constituiría una comunidad nacional y civilizada (Sarmiento, [1845] 2018), devino en el siglo XXI en una institución educadora que forma a los/las estudiantes para la participación política
(Siede, 2023), el ejercicio de derechos y el reconocimiento de las diversidades.
En la actualidad, hay investigaciones que caracterizan las dimensiones que conforman la producción de ciudadanías en la escuela. Estas refieren a las estructuras y contenidos curriculares de la formación ciudadana (Cox et al., 2014), las prácticas de sociabilidad y/o convivencia de jóvenes en el espacio escolar (Litichever, 2012; Núñez, 2019), las formas de participar y hacer política en la escuela (Larrondo, 2019; Siede, 2023), la Educación Sexual Integral (ESI), el ambiente, género y diversidad, expectativas de futuro (Núñez, 2023) y los llamados a la competitividad, la autonomía y autogobierno en las sociedades de rendimiento (Chul Han, 2017) que requiere de ciudadanos/as activos/as y emprendedores/as (Cruikshank, 2007). Estas dimensiones tienen diferentes expresiones y son tensionadas con las situaciones de exclusión y desigualdad social en los contextos de pobreza urbana.
Estos antecedentes son la base para repensar los saberes de ciudadanización que se desarrollan actualmente en la escuela. El saber refiere a un conjunto de conocimientos, prácticas discursivas y no discursivas (Foucault, 1979) que se producen en contextos sociohistóricos específicos. De ningún modo el saber es el resultado “de una búsqueda de la verdad”, sino que se desarrolla en un marco de relaciones de poder (Deleuze, 2021; Foucault, 1988), produce formaciones discursivas sobre algo, por ejemplo, la producción de ciudadanías en la escuela. En ese sentido, los saberes de ciudadanización involucran enseñanzas, aprendizajes, modos de pensar, hacer, decir y ser ciudadano/a hoy.
Proponemos que saber ser alguien más refiere a un proceso de subjetivación (Deleuze, 2017) que involucra el deseo de ser reconocido/a como sujeto social y ciudadano/a (Balibar, 2013). El saber qué hacer articula conocimientos que permiten a los sujetos actuar de determinada forma en la vida
cotidiana. Toda acción y práctica involucra un saber (Foucault, 1979). Asimismo, el saber estar al ritmo de la sociedad permite pensar al sujeto ciudadano/a dentro de la trama social (Bourdieu, 2010). Esto implica el desarrollo de determinados saberes que son importantes para integrarse en una sociedad que deja por fuera a quienes “no están al ritmo” de los tiempos actuales.
Desde esa perspectiva, este artículo tiene como objetivo describir los saberes escolares para la ciudadanía que aprenden los/las estudiantes del
nivel secundario en contextos de pobreza urbana del partido de San Martín, Buenos Aires1. La hipótesis que proponemos desarrollar es que en la escuela los estudiantes desarrollan saberes para integrarse en una sociedad que tienden hacia la exclusión y negación de derechos. Los saberes, enseñanzas y aprendizajes que se producen en la escuela modulan formas de ser ciudadano/a en tanto que configuran subjetividades con determinadas formas de pensar, decir y hacer respecto al modo de relacionarse e integrarse en sociedad con otros/as.
Materiales y métodos
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El diseño de la metodología involucró el trabajo con entrevistas en profundidad a estudiantes del nivel secundario del partido de San Martín, provincia de Buenos Aires. Esta técnica se caracteriza por ser un modo de conversación interpersonal, un proceso comunicativo que implica “tener un encuentro cara a cara” (Archenti, 2012, p. 215) con el propósito de conocer la perspectiva que tienen los sujetos sobre un determinado tema, experiencia, situación y/o acontecimiento. Esto es, los sentidos que los/ as estudiantes dan al ejercicio de la ciudadanía desde la escolaridad, así como las tensiones entre los saberes que se producen en las escuelas y las situaciones barriales y personales. En este artículo focalizamos en los resultados de 2 ejes de indagación, tal como se organiza en la Tabla 1 con sus respectivos ítems que funcionaron como disparadores del diálogo.
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Tabla 1. Ejes de indagación y disparadores para las entrevistas
Fuente: Autores, (2021).
Esos ejes y disparadores sirvieron de base para desarrollar las entrevistas en profundidad, pero no fueron condicionantes, sino que fue clave la escucha atenta para reformular preguntas e incluso elaborar otras en el momento, en función de los temas que aparecían en el diálogo. En este artículo hacemos foco en el análisis de los enunciados de los/las estudiantes que refieren a los saberes para la ciudadanía que desarrollan en las escuelas. Con ese propósito se realizaron 48 entrevistas en profundidad a estudiantes producto de una muestra de acuerdo con las proporciones equitativas entre varones y mujeres de 11 a 18 años, estudiantes del primero, tercero y sexto año de tres escuelas del nivel secundario de gestión estatal del partido de San Martín denominadas como EES A, EES B y EES C.
Las entrevistas fueron registradas en audio con consentimiento de los y las estudiantes. El tiempo de duración varía según el año. Con los y las estudiantes de primero se lograba mantener
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Escuela
Saberes
Historia de cómo llegó a la escuela.
Elección de la escuela.
Lugares, actividades y/o momentos que le gustan o no de la escuela.
Importancia o no de ir a la escuela.
Materias que le gustan, materias que no le gustan.
Temas que le gustaría que le enseñen.
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Materias y/o temas que tengan relación con sus derechos.
1 Los resultados que presentamos en este artículo se enmarcan en la investigación que dio lugar a la tesis doctoral “Ciudadanías, espacio urbano y desigualdades socioeducativas. Prácticas de estudiantes del nivel secundario en contextos de pobreza urbana del partido de San Martín” desarrollada con el financiamiento de dos becas, PICT y CONICET, dirigida por el Dr. Eduardo Langer, presentada y defendida en 2024 en el programa de Doctorado en Ciencias Sociales de la Flacso, sede Argentina.
diálogos continuos entre 30 y 40 minutos y con los y las de tercero y sexto se extendía entre 40, 60 y hasta 80 minutos.
La totalidad de los datos producidos a través de las entrevistas fueron procesados, organizados y codificados con el programa informático AtlasTi. El análisis de la información realizamos con el método de comparación constante (Glaser y Strauss, 1967). Esto implicó leer los datos atentamente, a la vez identificar similitudes,
diferencias y regularidades en todo el conjunto de información. Este proceso dio como resultado la reducción de códigos y la irrupción de categorías principales y/o centrales que son la base para la producción de teoría fundamentada en los datos (Glaser y Strauss 1967). En este artículo los resultados refieren a los saberes escolares para la ciudadanía que aprenden y valoran los/ las jóvenes que concurren a las escuelas del nivel secundario en contextos de pobreza urbana, tal como describiremos a continuación.
Carlos Minchala
Resultados y discusión
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Los saberes, conocimientos, enseñanzas y aprendizajes que transmiten en la escuela configuran subjetividades con determinadas formas de pensar, relacionarse con otros y otras e integrarse en sociedad como ciudadanos/as. Esto observamos en los enunciados de los/las estudiantes que expresan al menos tres formas que adquieren los saberes para la ciudadanía hoy. Nos referimos a “saber ser alguien” en la vida, “saber qué hacer” para ser ciudadano/a y “saber estar al ritmo de la sociedad”. En la Tabla 2 se condensan los resultados de investigación acerca de los saberes de ciudadanización que los/las estudiantes desarrollan en y desde la escuela.
En conjunto de enunciados de los/las estudiantes expresan la importancia que tiene la escuela en la
vida personal y social. Esa institución es pensada y vivida por los/las jóvenes como un espacio de aprendizaje y circulación del saber (Grinberg, 2016), pero también como el lugar en donde se despliegan búsquedas y expresan deseos en una sociedad que tiende hacia la exclusión, tal como analizaremos a continuación.
Los/las estudiantes piensan la educación como posibilidad para trazar futuros posibles (Berardi, 2019) que permitan afirmarse como ciudadanos/ as y mejorar sus condiciones de vida. Con ese sentido, un estudiante que inicia la escolaridad del nivel secundario expresa la importancia de estudiar para “ser alguien en la vida”:
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Tabla 2. Matriz de categorías con puntos claves de resultados Fuente: Autores con base en resultados de entrevistas a estudiantes, (2021-2023).
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“si es que estudias serás alguien en la vida”
Saber ser alguien
Saber qué hacer
Saber estar al ritmo de la sociedad
“ser alguien más que podés trabajar”
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“ser alguien que sepa las cosas de las que estás hablando, sepa historia, sepa matemáticas. No ser un burro”
“la escuela te ayuda a saber qué tenés que hacer cuando crezcas” “la escuela ayuda a la gente que no sabe qué hacer”
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“en la escuela aprendes a saber qué vas a hacer o qué vas a poder hacer
“la escuela es importante para mí porque te da herramientas para integrarte a la sociedad de cierto modo”
“vos con una buena educación es más probable puedas estar al ritmo de esta sociedad que está avanzado muy rápido”
“la escuela te prepara para que vos estés al ritmo de las cosas que pasan y para que estés más informado”
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Estudiar porque tenemos que hacer un futuro sí o sí. Un futuro preparado. Si no estudias, bueno, cagaste tu vida. Y si estudias serás alguien en la vida. Podés ser alguien más en la vida, alguien más que podés trabajar y todo eso (Comunicación personal, estudiante varón, 12 años, EES C, 1er año, 05 de mayo de 2023).
El enunciado del estudiante expresa un doble sentido acerca de la educación. El primero refiere a que los sujetos encuentran en el estudio la posibilidad de construir un futuro preparado, de poder “llegar a ser alguien” en la vida, lo cual involucra alcanzar un trabajo digno en medio de las profundas desigualdades socioeducativas, exclusiones, precariedad y desempleo. Para todo eso, es necesario el estudio, en tanto que, según él mismo resalta aquello que podríamos considerar como parte del doble sentido, “sin estudio no podés llegar a nada”, la vida quedaría arruinada. En medio de esa tensión entre el estudio como posibilidad de “ser alguien y el riesgo de ser nada”, gana fuerza el deseo de “tener una mejor vida”, tal como un estudiante afirma:
Para mí, creo que la escuela trata más que nada de enseñar y ayudar a los chicos para que entiendan y tengan una mejor vida. Ellos [los/as profesores/as] tratan de enseñarles educación, les dan de desayunar. Tratan de ayudar a los chicos para que tengan una mejor vida (Comunicación personal, estudiante varón, 14 años, EES B, 3er año, 27 de marzo del 2023).
Esos enunciados, de ningún modo significan que la escuela adquiere sentido únicamente en función de aquello que sucederá después. Al contrario, la realización personal, tener una mejor vida, enmarcada en la forma de devenir ciudadano/a, se presenta como acontecimiento que insiste en el tiempo, “recoge y reabsorbe el pasado y el futuro” (Deleuze, 1989, p. 9).
En las sociedades que tienden hacia la exclusión, los/las estudiantes piensan y viven la escuela como un soporte para llegar a “ser alguien con la mente desarrollada y con conocimiento de las cosas”, porque consideran que esas son las condiciones para integrarse a la sociedad. Las palabras de un estudiante que cursa el último año del nivel secundario van en este sentido:
Para mí la escuela sirve primero para desarrollar la mente. Desarrollar la mente del que va a estudiar. Para que cuando
el alumno cumpla los 18, este... ¿cómo decirlo? Para que la persona que va a la escuela ingrese a la sociedad. Tenga un conocimiento de las cosas y tenga noción de las cosas, de todo en sí. Saber leer, saber escuchar, un montón de cosas (Comunicación personal, estudiante varón, 17 años, EES B, 6to año, 12 de julio de 2022).
Desde la perspectiva de los/las estudiantes, “desarrollar la mente, tener conocimiento y noción de las cosas, así como saber leer, saber escuchar”, entre otras cosas más, deviene soporte para la integración social. Esos enunciados expresan las formas en que los sujetos devienen ciudadanos/as en y desde la escuela, a la vez que se despliegan hacia el afuera de esa institución, abriendo posibilidades y puertas en la sociedad en general para “tener una vida digna”. Así lo explica una estudiante con sus palabras:
[La escuela] como que te abre posibilidades cuando seas más grande. Lo que te conté, tipo, tener una casa, no pasar necesidades. Para tener una vida digna, que capaz que si no estudias no lo tenés. Te abre puertas. También poder ser alguien con cabeza. Ser alguien que sepa las cosas de las que estás hablando, sepa historia, sepa matemáticas. No un burro (Comunicación personal, estudiante mujer, 17 años, EES B, 6to año, 14 de junio de 2022).
“Ser alguien involucra el modo en que cada uno/ una “se convierte a sí mismo o a sí misma en sujeto” (Foucault, 1988, p. 3). En la sociedad de empresa (Foucault, 2001), en la actualidad devenida en sociedades de gerenciamiento y/o manageriales (Collet y Grinberg, 2021), “convertirse en sujeto para llegar a ser alguien exige” aprender, adquirir y/o asumir actitudes y competencias (Grinberg, 2009; Langer y Levy, 2009) que permitan adaptarse y adentrarse al ritmo de los acelerados cambios y requerimientos sociales, por ejemplo la constante flexibilización laboral que un día tiene a los sujetos “haciendo de todo” con la incertidumbre de que en cualquier momento pueden ser desplazados a estar “haciendo nada” (desocupados/as).
Desde esa perspectiva, los/las estudiantes encuentran en la escuela la posibilidad de ser alguien con cabeza, es decir, con saberes disciplinares como historia, matemáticas, así como también con conocimiento acerca de “las cosas que se habla” y vivencia cotidianamente, lo cual involucra “saber hacer de todo” y todo
el tiempo, tal como describiremos en el apartado que sigue.
A diferencia de ciertos discursos que intentan posicionar que el propósito de la escuela ya no es la transmisión de saberes y conocimiento (Carneros, 2018), los/las estudiantes de los barrios urbanos insisten y reafirman la importancia y el lugar que tienen los saberes en y para sus vidas en tanto que enseñan cosas que ellos/ellas van a necesitar en la vida cotidiana y laboral. Así lo sostiene una estudiante al referirse a los saberes disciplinares que se desarrollan en la escuela:
Matemáticas te sirve cuando vos te vas a comprar para calcular bien las cosas. O Naturales, sabes todo sobre los animales, las plantas. Sirve el estudio (Comunicación personal, estudiante mujer, 15 años, EES C, 3er año, 30 de noviembre del 2021).
La estudiante, al igual que otros/as, valora los saberes disciplinares que produce la escuela porque le ofrece la posibilidad de aprender a desenvolverse en la vida cotidiana, así como conocer el entorno Natural y social desde una perspectiva disciplinar, científica y/o académica. Esos enunciados expresan la importancia social y personal que lo sujetos otorgan a los saberes en tanto que aquello que aprende en la escuela es base para la interacción en la vida social, como saber escribir, sumar y leer. Así lo describe una estudiante al referirse a la materia que más le gusta:
Gracias a Lengua sé escribir bien. Yo veo pibes de mi edad que no van a la escuela, qué sé yo, escriben “hermosa” sin H. Aparte, los profesores te enseñan bien y salís sabiendo. No es que te hacen escribir algo y después te olvidás y no haces nada. Siento que eso es lo más importante. También, Matemática porque si no después no sabes ni sumar (Comunicación personal, estudiante mujer, 15 años, EES C, 3er año, 06 de abril de 2023).
En estos sentidos nos encontramos con saberes y aprendizajes que configuran y potencian la forma de “ser” ciudadano/a en relación con el hacer. El “saber hacer” se enmarca en un doble movimiento en las sociedades neoliberales. El primero refiere a que los discursos y lógicas acerca de la libertad, la flexibilidad y autonomía impulsan a
los sujetos a “hacerse a sí mismos/as” (Langer, 2013), hacerse cargo de su realización personal y sus condiciones materiales de existencia, para lo cual se precisa aprender y “saber hacer de todo” al mismo tiempo. El segundo movimiento refiere a que no todos/as cuentan con las condiciones socioeconómicas, culturales y materiales para que se efectúe ese poder “hacer de todo”.
Carlos Minchala
En esa dinámica se producen exclusiones y muchas veces los sujetos se quedan sin hacer nada. Como dice la estudiante, en la escuela enseñan bien, “salís sabiendo” escribir y sumar. Si así no fuere, si es que no se aprende o lo aprendido se olvida, aumenta la posibilidad de quedar haciendo nada, no sólo en la escuela, sino en la sociedad. Ese movimiento de inclusión y exclusión, al cual hemos hecho referencia, cada vez se intensifica más en las sociedades neoliberales (Brown, 2021).
Frente al riesgo de “quedarse en la calle o en bancarrota”, “haciendo nada” por las dificultades que los/las jóvenes encuentran en la actualidad para vincularse al mundo laboral, ellos/ellas apuestan a la escuela y piensan los aprendizajes como una forma de resistir a las situaciones de desigualdad y pobreza urbana (Langer y Esses, 2019). Así, los aprendizajes, enseñanzas y saberes potencian la forma en que los sujetos devienen ciudadanos/as en tanto que funcionan como soportes para pensar el futuro en términos instrumentales y prácticos de realización personal y social. Así lo expresa un estudiante que está iniciando la secundaria:
La escuela construye ciudadanía al educar a más gente para que sepan. O sea, te ayuda a saber qué tenés que hacer cuando crezcas. Ayuda básicamente a la gente que no sabe qué hacer. En la escuela aprendes. O sea, aprendes cosas que te van a servir en el futuro, como construcción de la ciudadanía y saber qué vas a hacer o qué vas a poder hacer. Te educa. Educa para que se mejore el país (Comunicación personal, estudiante varón, 12 años, EES B, 1er año, 05 de abril de 2023).
El estudiante ubica en un mismo plano “construir ciudadanía y educar”, desde su perspectiva, son dos procesos que se desarrollan al mismo tiempo para que los sujetos sepan qué pueden y qué tienen que hacer en la sociedad. Con esos sentidos, los aprendizajes que se producen en la
escuela acerca del saber qué hacer no se dan por acumulación de información, sino que abarcan un conjunto de conocimientos, técnicas, lógicas y racionalidades que modulan las prácticas, las formas de ser, pensar y actuar (Foucault, 2018) de los sujetos. En una sociedad signada por las lógicas de la competitividad que llama constante a los sujetos a “saber hacer de todo”, también son llamados a asumir el riesgo de “hacer nada”. Esto no impide que los/las estudiantes piensen a la escuela como una oportunidad para integrarse en una sociedad que avanza a un ritmo acelerado de cambios socioeconómicos, políticos, culturales y tecnológicos, a la vez que excluye y deja por fuera a vastas poblaciones. Desde allí, los/as estudiantes piensan a la escuela como una institución que educa para saber “estar al ritmo de la sociedad”, tal como describiremos a continuación.
Como venimos sosteniendo, ser ciudadano/a se produce en un marco de dinámicas de inclusión y exclusión que cada sociedad negocia del modo que puede (Adamovsky, 2023; Farinetti et al., 2023). En ese proceso, el principio de igualdad (Rosanvallon, 2012) es tensionado con situaciones de precariedad (Butler, 2010) y desigualdad urbana (Di Virgilio y Perelman, 2019; Segura, 2020). Allí, la escuela ocupa un lugar importante en la vida de los/las estudiantes porque, desde sus perspectivas, es la institución que integra a la población de distintos barrios en una sociedad que tiende hacia la discriminación. La escuela es el lugar en donde se desarrollan las condiciones y saberes para que los/las jóvenes tracen “horizontes laborales” (Guzmán et al., 2022) que son importantes para que los sujetos se “adentren e integren” en la sociedad. Así lo explica un estudiante:
La escuela es importante para mí porque te forma como persona y te da herramientas para integrarte a la sociedad de cierto modo […], para que vos más adelante te adentres a la sociedad. La escuela es fundamental para eso, porque vos con una buena educación es más probable que te adentres mejor y puedas estar al ritmo de esta sociedad que está avanzado muy rápido (Comunicación personal, estudiante varón, 17 años, EES C, 6to año, 28 de abril del 2022).
Como sabemos, la escuela no es el único lugar en
donde los/las jóvenes socializan y aprenden, eso también sucede dentro de la familia y la calle, pero sí es la institución a la que el estudiante le otorga mayor importancia en tanto que allí se “forma como persona” y desarrolla destrezas, tales como “no callar, saber expresarse y estar informado”, lo cual le permiten estar más integrado socialmente.
La escuela como te digo, la educación, te da para que no te pasen por arriba, para que vos sepas expresarte. Para que luego tengas argumentos para lo que vos quieras hacer, tanto para ir a buscar un laburo o simplemente estar en la sociedad. Pienso yo que es así, la educación que te da la escuela es también el saber expresarte (Comunicación personal, estudiante varón, 17 años, EES C, 6to año, 28 de abril del 2022).
Para el estudiante la educación es importante en su vida porque le permite adquirir saberes para desenvolverse en la sociedad y la vida cotidiana. Desde su perspectiva, “saber expresar, no callar y tener argumentos” son tácticas claves que ayuda para que “no te pasen por arriba” en una sociedad que tienden hacia la exclusión. Esas prácticas y saberes modulan subjetividades, a la vez formas de ser ciudadano/a en y desde la escuela. Dicho proceso de subjetivación y/o ciudadanización involucra cambios en las formas de pensar, decir y hacer, como afirma el estudiante con sus palabras: “yo vine con una mentalidad y estoy saliendo de esta escuela con otra mentalidad” (Comunicación personal, estudiante varón, 17 años, EES C, 6to año, 28 de abril del 2022). La preparación de los/las jóvenes en la escuela involucra aquello que sucede dentro y fuera de las instituciones educativas.
La escuela te prepara para que vos estés al ritmo de las cosas que pasan y para que estés más informado, para que sepas y para que en un futuro sepas reaccionar a las situaciones que se te van a presentar de cierto modo, mediante las materias que te enseñan las escuelas, qué sé yo, matemáticas, ciudadanía. Aparte aprendemos muchas cosas de la actualidad que están pasando en este país obviamente. (Comunicación personal, estudiante varón, 17 años, EES C, 6to año, 28 de abril del 2022).
Los sujetos, en este caso estudiantes del nivel secundario, llegan a ser ciudadanos/as en ese movimiento de ir a la escuela, cuestionarse, salir
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y proyectarse con “otra mentalidad” que permita acoplarse “al ritmo de la sociedad”, expresarse, no callar, vincularse laboralmente (Corica et al., 2022; Guzmán et al., 2022), continuar con estudios posteriores (Otero et al., 2021)o, en
Conclusiones
palabras del estudiante, “simplemente estar en la sociedad”. De ese modo, la escuela es pensada y vivida por los/las jóvenes como un lugar de aprendizajes que devienen en una base de conocimiento para “estar al ritmo de las cosas que pasan” en la sociedad.
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La descripción de los saberes escolares para la ciudadanía permitió aproximarnos al lugar que ocupa la educación en la vida de los/las estudiantes en tanto que aquello que aprenden en la escuela es pensado por ellos/ellas como una base para llegar a ser ciudadanos/as hoy en una sociedad que tiende hacia exclusión y negación de derechos. Los resultados dan cuenta de al menos tres figuras y/o formas de ser ciudadano/a con conocimientos. Nos referimos al ciudadano/a que sabe ser alguien más en la vida, “sabe qué hacer” y “sabe estar” el ritmo de la sociedad.
En las sociedades neoliberales que llaman a los sujetos a hacerse cargo del riesgo de llegar a ser nada, en definitiva, ser un no-ciudadano/a, los/las jóvenes piensan en la posibilidad de ser ciudadanos/as que sabe ser alguien más en la vida. Allí, gana fuerza el deseo de ser alguien más con trabajo, educación, derechos y conocimientos para poder no solo vivir, sino que vivir bien y mejor, lo cual es potenciado a través del estudio en y desde la escuela.
Desde la perspectiva de los/las estudiantes cobra importancia la figura de un ciudadano/a con conocimientos que “sabe qué tiene que hacer” para mantenerse estable en la ciudad y sostenerse económicamente en un contexto atravesado por incertidumbres, inestabilidad y exclusión
producidas por la rapidez de los cambios sociales, políticos y económicos.
Asimismo, los enunciados de los/las estudiantes que cursan el último año de escolaridad del nivel secundario expresan la figura del ciudadano/a que sabe estar “al ritmo de la sociedad” para “adentrarse e integrarse en la sociedad”. En ese proceso de integración social, la escuela ocupa un lugar importante en la vida de los sujetos porque allí aprenden a expresar la palabra, no callar y tener argumentos para defender sus derechos y desenvolverse en una sociedad signada por condiciones de pobreza extrema, desigualdad y exclusión social.
Hoy ser estudiante, joven, ciudadano/a e incluso trabajador/a, involucra aquello que sucede dentro y fuera de las instituciones educativas, las situaciones barriales y las enseñanzas que desarrollan en la escuela. En definitiva, los saberes escolares —saber ser, saber hacer y saber estar al ritmo de la sociedad— potencian el ser ciudadano/a mientras se transita la escolarización en una sociedad que tiende hacia la exclusión. En ese sentido, la educación ocupa un lugar importante en la vida de los/las jóvenes porque permite construir las condiciones y la posibilidad para que ellos/ellas logren integrarse y sostenerse en la sociedad actual.
Agradecimientos
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A la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación que, a través del Fondo para
la Investigación Científica y Tecnológica (FONCYT), financió una Beca Inicial en el marco del PICT 2017-2378 “Dinámicas de
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doi: 10.18537/mskn.16.02.10
escolarización y precaridad en la periferia metropolitana: un estudio con instituciones de educación secundaria en el área del Reconquista (San Martin, Región Metropolitana de Buenos Aires)”, que fue ejecutado por el Laboratorio de Investigación en Ciencias Humanas (LICH) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). De igual forma, al Consejo Nacional
de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) por el otorgamiento de la Beca de Finalización de Doctorado.
En este artículo presentamos parte de los resultados de investigación que dio lugar a una tesis doctoral, lo cual fue posible gracias al financiamiento de esas dos becas.
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