Enero - Junio 2026ISSN:1390-0862 / e-ISSN: 2661-6912
pucara.ucuenca.edu.ec
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La cadencia y la huella en la poética de Juan Fernando
Auquilla
Cadence and imprint in the poetry of Juan Fernando Auquilla
Juan Carlos Astudillo Sarmiento
Gobierno Autónomo Descentralizado
Municipal de Cuenca, Ecuador
jcastudillo@cuenca.gob.ec
Recibido: 26/05/2025
Aprobado: 05/12/2025
Publicado: 15/06/2026
La poesía es una pregunta abierta que encuentra formas de hacerse escuchar. Un
movimiento, como querría Víctor Vich (2013) que pone en contacto lo absoluto con
lo cotidiano a través de la experiencia personal traducida a una voz universal. Una
pulsión que no cesa y nos urge asaltando la sorpresa y la pausa, el salto que le compete
tejiendo instantes que escapan a la linealidad que nos condiciona víctimas del tiempo
y sus necedades… la poesía es un gesto desnudo en la intemperie y cuando ese gesto
encuentra un candil la puerta se abre y nos permite un cuenco, un destello, una or
o, para decirlo de otra manera y con el auxilio de María Zambrano (2006): “la unidad
y la gracia que el poeta halla como fuente milagrosa en su camino, son regaladas,
descubiertas de pronto y del todo, sin rutas preparatorias, sin pasos ni rodeos…” (p.
25). Lo que queremos decir es que el gesto poético es irracional por cuanto procura
nombrar aquello que escapa lo que el lenguaje cartesiano puede nombrar o, como dijera
María Augusta Vintimilla (2023):
Las palabras no pueden contener la vastedad de nuestra experiencia del mundo, pero
también las palabras tienen una carga de signicación que la escritura no puede controlar
totalmente. Las palabras siempre dirán a la vez más y menos de lo que el poeta pretende.
(p. 45)
La poesía es algo que Juan Fernando Auquilla viene construyendo en silencio,
artesanalmente, punto a punto y palabra a palabra, como buen hacedor del lenguaje,
que es, tanto desde su ejercicio docente como desde su quehacer de escritor.
Flores (2024), el más reciente trabajo de Juan Fernando, con el que ganó la Convocatoria
Editorial de la Editorial Municipal del GAD Cuenca 2023-20241, y que se publicó
en meses pasados, nos trae una prosa poética (¿micro cuentos?, ¿relatos fantásticos?
¿puntos de fuga?) que levita en el pretexto de las formas y colores a través de un ritmo
pausado, diáfano, equilibrado (ese tempo que recuerda la narrativa limpia, bruñida, del
inaugurador del cuento breve en nuestras letras, Oswaldo Encalada V.).
Cómo citar:
Astudillo Sarmiento, J. C.
(2026). La cadencia y la
huella en la poética de Juan
Fernando Auquilla. Pucara,
1(37), 115-117. https://doi.
org/10.18537/puc.37.01. 11
Vol. 1, N.° 37, 115-117
https://doi.org/10.18537/puc.37.01.11
Título: Flores / Kujuk
Autor: Juan Fernando
Auquilla Díaz
Editorial: GAD Munici-
pal del Cantón Cuenca
Materia: Literatura
ecuatoriana
Publicado: 07/02/2025
Páginas: 83
ISBN 978-9942-48-869-5
116 Universidad de Cuenca, Ecuador
Las ores son el pretexto, claro, con el que el poeta pareciera ir tejiendo un páramo,
una selva, un bestiario de acuarelas para pensarse y completar algo que ahí dormía: las
búsquedas, los puentes, las despedidas que se escuchan al mirar la desnudez de la palabra:
cada lado está formado por los pétalos y la cúspide son los estambres que nunca se tocan,
pero siempre están de acuerdo y se dirigen hacia las estrellas. (p. 60)
En Flores (2024), Auquilla propone una poética de lo efímero en donde la contemplación
se eleva por sobre el tiempo y la pérdida y, es en ese quiebre en donde descansa la
urgencia de su lectura: la or en cuanto metáfora de los extremos, la fragilidad, la
permanencia.
Y no es novedad el que Juan Fernando Auquilla escoja o decida un tema para poetizar
su quehacer; ya en su libro anterior, Ciudades, atiende a la urbe como detonador de
la semiosis lírica. La ciudad como pretexto y lienzo se transforma ahora en la or (la
totalidad se transforma en fragmento; lo rizomático en vertiente; lo abismal en sustancia;
lo temporal y estructurado en materia traslúcida y pensamiento) como catalizadora
de la palabra atenta, en donde la imagen y el ritmo se suceden armónicamente para
construir una lectura que se agradece, porque abre caminos que vamos tejiendo propios
desde el asombro2 y la familiaridad de una poesía tallada, sopesada, horizontal:
Cada pétalo es una lágrima que conmueve, cada lágrima es un sufrimiento por lo que
se va o por lo que nunca fue. Solo queda contemplarla y pensar quizás así sea el rostro
de dios o su fragancia. (p. 34)
La or, como fue la ciudad, se camua en un dispositivo simbólico desde donde se
desmenuza la existencia, a decir del poeta. En Ciudades el espacio urbano (onírico,
metafísico) nombraba la experiencia, en Flores es la naturaleza en cuanto meditación
sobre los ecos de la permanencia lo que conduce la mirada.
Juan Fernando es un artesano en la palabra y en su obra se puede sentir una cadencia
paciente que intuye entre los decires y sus silencios el eco correcto para interrumpirse;
así, las imágenes que nos comparte son, a veces, abruptas irrupciones que parecieran
reclamar su lugar propio:
Flota, levita despacio, se desprende de la supercie y reeja los destellos de la tarde. La
or acuática se funde con las raíces y sus hojas se inundan de agua… (p. 14)
y, otras, que se tienden ligeras como la continuidad que demanda el paisaje para
permitirnos en él:
El viento a penas la roza y la or de la belleza efímera se desprende y va rumbo al piso; por
un momento el mundo se detiene para contemplarla en su caída, en su primer y último
vuelo. Sus colores rosados y blancos se posan como un camino para los espíritus buenos
de la tarde que la llevan consigo y nadie puede verla marchitarse con el día. (p. 38)
Un artesano en tanto conocedor de la lengua, sus vericuetos y sinuosidades (cinco
libros y los veintidós años dedicados a la enseñanza de lengua y literatura lo certican)
que sabe que la lengua es un ser vivo, que reclama la atención de quien se encuentra
en ella con intenciones de crecer, de comprender o de desarmarse ahí y que, en esa
simbiosis, el autor y la hoja nacen palabras que se encuentran en el pretexto del poema,
para volver a mostrarse en el lenguaje y su totalidad porque, lo diré de otra forma, todo
poema es la totalidad en sí.
Una poesía que toma distancia de su contexto en cuanto deja de ser testimonial, intimista,
para abordar una suerte de meditación en la palabra a partir de un eje efímero, un
pretexto desde donde el poeta pareciera burlar las epistemologías áridas de la teoría y
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e-ISSN: 2661-6912
las opacidades del diario tembloroso y lacrimal para proponer una aventura hacia lo
colectivo desde el caminar a tientas, poema a poema, siempre anclado a ese motivo
tan complejo y bipolar: la or…
La or de los muertos despetalada es parte de un puente, de dos vías, inmenso; por el cual
se deslizan los cuerpos buscando quién los reconozca, no importa si van o vuelven. (p. 22)
Treinta poemas que marcan una propuesta que el autor va fortaleciendo como propia
a través de una lírica que se desdobla en sí apelando a una lectura en distancia, a una
comunión que anula un referente en la voz poética que renuncia a la historia de vida y
se ancla, con rmeza, a lo indicial como excusa para escribir sin las limitaciones de un
locus demarcado, orillado al lance mismo del lenguaje y lo que sucede en él y a partir
de él en cuanto medio para descubrir el pensamiento: “la palabra puesta al servicio de
la embriaguez” (p. 32), volviendo a Zambrano (2006).
Una sutil cacería de lo mínimo, del pétalo en cuanto caída, en cuanto roce de la razón
y la nostalgia que construyen la memoria.
La lectura de Flores, para terminar, diré que es necesaria porque su ritmo nos invita a
observar. En tiempos en donde todo se agota de inmediato, Auquilla nos invita a jarnos
en la huella, el dejo de silencio donde la poesía procura orecer.
Conicto de intereses: El autor declara no tener conictos de intereses.
© Derechos de autor: Juan Carlos Astudillo, 2026.
© Derechos de autor de la edición: Pucara, 2026.
Referencias
Auquilla, J. (2024). Flores. Editorial Municipal GAD Cuenca.
Auquilla, J. (2020) Ciudades. CES-AL.
Paz, O. (2006). El arco y la lira. FCE.
Vich, V. (2013). Voces más allá de lo simbólico. Ensayos sobre poesía peruana. Fondo de
Cultura Económica.
Zambrano, M. (2006). Filosofía y poesía. FCE.
Notas nales
1 Es importante anotar que el poemario está traducido al Shuar.
2 Octavio Paz (2006) dene al asombro en cuanto extrañeza “ante una realidad
cotidiana que de pronto se revela como lo nunca visto” (p. 128).