Enero - Junio 2026ISSN:1390-0862 / e-ISSN: 2661-6912
pucara.ucuenca.edu.ec
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Cómo citar:
Marcillo Reyna, J. y
Ponce-Naranjo, G. (2026).
Culpa simbólica, terror
fabricado: los signos del
gato en el relato de Poe.
Pucara, 1(37), 72-82.
https://doi.org/10.18537/
puc.37.01.0 7
Resumen
Las producciones literarias de Poe se destacan
por el manejo de sus técnicas narrativas y la
construcción de atmósferas, donde el símbolo
alcanza una dimensión psicológica para
congurar el terror. El presente estudio analiza los
signos asociados al gato en el cuento de terror “El
gato negro” de Edgar Allan Poe para determinar
cómo su evolución fabrica el terror y presenta la
culpa en el narrador. La metodología se basó en
un enfoque cualitativo perteneciente al campo
literario, de carácter semiótico-hermenéutico,
con la fundamentación teórica de Roland Barthes
sobre los niveles de signicación (funcional, de
las acciones y de la narración). Se seleccionaron
siete signos —el nombre Plutón, el color negro,
la mutilación del ojo, el ahorcamiento, el doble
gato, la mancha blanca y el alarido nal— anali-
zados mediante matrices enfocadas en la teoría
barthesiana. Se concluyó que los signos funcionan
como una cadena semiótica que reeja la culpa a
través de la mente del narrador, convirtiendo al
felino de observador a acusador tangible. El terror
de Poe se construye mediante la estructuración
de los signos que evolucionan de lo simbólico
a lo perceptible, puesto que cada signo es un
engranaje en un sistema mecanizado que conduce
al fatídico desenlace.
Recibido: 09/04/2026
Aprobado: 04/06/2026
Publicado: 15/06/2026
Jostin Marcillo Reyna
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador
josting.marcillo@pg.uleam.edu.ec
Genoveva Ponce-Naranjo
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador
genoveva.ponce@pg.uleam
Abstract
Edgar Allan Poe’s works stand out for their
narrative and the creation of atmospheres where
the symbol transcends the literary to congure
psychological horror. e present study analyzes
the signs associated with the cat in the horror
short story “e Black Cat” by Edgar Allan Poe to
determine how its evolution manufactures terror
and presents guilt in the narrator. e methodo-
logy followed a qualitative approach within the
literary eld, of a semiotic-hermeneutic nature,
based on Roland Barthes’ theoretical framework
regarding signifying levels (functional, actions,
and narration). Seven signs were selected—the
name Pluto, the black color, the eye mutilation,
the hanging, the double cat, the white patch, and
the nal scream—analyzed through matrices
focused on Barthesian theory. It was concluded
that the signs function as a semiotic chain
reecting guilt through the narrator’s mind,
transforming the feline from an observer into
a tangible accuser. Poe’s terror is built through
the structuring of signs that evolve from the
symbolic to the perceptible, as each sign is a gear
in a mechanized system leading to the fateful
denouement.
Culpa simbólica, terror fabricado: los signos del gato en el
relato de Poe
Symbolic guilt, manufactured terror: the signs of the cat in Poe’s
story
Palabras clave: Signo, culpa, terror, gato negro,
Poe Keywords: Sign, guilt, terror, black cat, Poe
Vol. 1, N.° 37, 72-82
https://doi.org/10.18537/puc.37.01.07
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e-ISSN: 2661-6912
Introducción
Edgar Allan Poe es considerado un pionero en la
literatura moderna por la creación de atmósferas
donde el terror psicológico muestra la degradación
mental del individuo. En el relato “El gato negro”,
este efecto toma forma a través de la simbología
que va más allá de la mera superstición. Según
plantean Maya Franco y Cardona Rodas (2021), la
obra de Poe funciona como una “teatralización de
la monstruosidad moral” (p. 299), donde el crimen
no es un acto racional, sino la manifestación de
lo maligno. Con base a esta idea, el gato negro no
debe percibirse solo como un animal, sino más bien
como un símbolo que representa la degeneración del
protagonista/narrador.
La problemática del estudio parte del momento en el
que el narrador busca justicar sus acciones perversas
mediante agentes externos, negando el hecho de
que es su propia conciencia culpable la que dota
un signicado terroríco al animal. Los elementos
asociados al gato —como su nombre, el color, la
mutilación del ojo, el ahorcamiento del animal, la
aparición del segundo gato, la mancha blanca y el
alarido nal— guardan una relación interpretativa;
estos elementos no generan miedo de manera
inherente, sino que se transforman en símbolos de la
maldad en el momento en que el protagonista proyecta
su culpa en ellos. Este trabajo pretende sustentar
cómo estos elementos especícos se fusionan para
conformar al gato como un castigador psicológico,
por tal motivo el artículo tiene como objetivo analizar
los signos del gato para determinar cómo su evolución
fabrica el terror y presenta la culpa en el cuento. Este
enfoque de análisis se ajusta directamente con la
propia teoría literaria que expone Poe en su Filosofía
de la composición, donde sostiene que el terror no es
un producto accidental sino un efecto unicado y
deliberadamente construido mediante una selección
minuciosa y funcional de sus recursos narrativos. De
este modo, la investigación contribuye profundamente
en la comprensión del terror de Poe a través del
análisis estructural de los signos, demostrando que
el terror no se ejecuta de forma externa, sino como
una composición semiótica donde el felino actúa
como proyección y espejo de la decadencia moral
del narrador.
A lo largo de la historia el animal ha formado parte
de las culturas como imagen para representar una
ideología, religión o creencia. En el antiguo Egipto los
animales como el cocodrilo, el perro, el halcón, entre
otros, pero el más destacado fue el gato, puesto que,
“eran animales muy valorados como mascotas, porque
mantenían los graneros y los hogares libres de ratas y
serpientes, pero también adquirieron un importante
signicado religioso” (González García, 2025, p. 31).
Siguiendo esta vertiente, el simbolismo que
representaba un animal fue evolucionando en
otras culturas como la griega, con la existencia de
las fábulas para difundir mensajes moralizantes, y
siglos más adelante con la aparición de los bestiarios
medievales “se describen animales domesticados,
[…] que no despertaban temor. También aparecen
animales salvajes que habitaban los bosques, a los
que se temía, […] y nalmente, animales fantásticos y
monstruosos, […] que podrían existir y que causaban
terror” (Girola, 2023, p. 56), los que maximizaban el
imaginario colectivo con creencias y supersticiones
hacia los animales.
Precisamente en el Medioevo existía una intensa
inuencia cristiana combinada con lo natural y
sobrenatural, en donde, se les confería a los animales
cualidades fantásticas o malignas, lo que ocurrió con la
gura del gato, al cual se le atribuyeron connotaciones
que iban en contraposición de las creencias de culturas
anteriores como la egipcia, transformando esa imagen
divina por una mucho más negativa y maligna. Como
menciona Girola (2023), al gato negro “se lo asociaba
con la traición y la herejía, […] basados no en sus
funciones […], sino en sus ojos de pupila vertical
y amarilla, lo que lo asemejaba a las serpientes y lo
identicaba con el diablo.” (p. 59)
Para comprender el contexto de la obra, es
imprescindible rescatar que la literatura gótica del
siglo XIX retomó esta superstición cristiana. En
concordancia con Aguilar Giler (2021), “este género
crea y maximiza el mundo de forma extraordinaria y
da lugar a lo que, por moralidad, miedo o tabú, fuera
eliminado de nuestra cotidianidad y se lo considerara
fuera de razón o luz.” (p. 4). Poe se benecia de este
imaginario heredado para trasladarlo a la trama de su
relato, de este modo, convirtiendo al gato negro en el
símbolo ideal para desenterrar esos tabúes y reejar
el terror y la culpa del narrador.
Poe en su relato “El gato negro”, maniesta elementos
sutiles —signos— que juntos crean una unidad que
sirve de catalizador para provocar el terror en el
lector, no son simples adornos, sino herramientas
que el autor utiliza para lograr un efecto único. Este
recurso, sumado a la ambientación, descripciones y
acciones del narrador, permite que el sentimiento
crezca hasta explotar en el clímax del cuento, “en la
cual la maldad, el odio y el miedo son explotados
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como fundamentos esenciales de lo terroríco y de
lo mórbido.” (Alvarado, 2016, p. 5). Para descifrar el
funcionamiento de estos elementos y comprender
cómo actúan en la narración, es indispensable analizar
la obra con rigurosidad para desglosar el signicado
de cada componente.
Fundamentos teóricos para el análisis del
signo
El estudio se basó en un enfoque cualitativo
perteneciente al campo literario, debido que,
“la investigación cualitativa busca entender la
complejidad de fenómenos a través de datos no
numéricos y descriptivos. Asimismo, se centra
en comprender y describir fenómenos desde una
perspectiva subjetiva. También, busca explorar
signicados, interpretaciones y contextos”, tal como
lo sostiene Tarrillo Saldaña etal. ( 2024, p. 59).
Cabe recalcar que el trabajo tuvo un carácter
semiótico-hermenéutico, ya que el objetivo fue
analizar los símbolos del gato para determinar cómo
su evolución fabrica el terror y presenta la culpa en el
cuento, por lo que se requirió de la semiología, puesto
que “estudia las signicaciones independientemente
de su contenido.” (Barthes, 1957/2010, p. 202) y de
un marco hermenéutico, del cual Schleiermacher
(1829/1999) aclara que la hermenéutica “es el arte de
comprender correctamente el discurso de otro” (p. 26)
dirigiendo la interpretación hacia una reproducción
precisa del sentido literal.
La fuente primaria del estudio es el cuento corto de
“El gato negro” de Edgar Allan Poe. No obstante, se
precisaron otras fuentes bibliográcas secundarias,
libros y artículos de revistas indexadas en repositorios
con altos estándares de calidad como Latindex,
Scielo, Redalyc, Scopus y Core, las que permitieron
enriquecer la literatura y el análisis, coadyuvando a la
interpretación de cada uno de los signos relacionados
al gato.
Este análisis se fundamentó directamente en la
teoría propuesta por Barthes (1977), quien plantea
que la obra narrativa debe enfocarse desde tres
niveles de descripción vinculados entre sí mediante
una integración progresiva (p. 12). El primer nivel
pertenece al de las funciones, encargado de localizar
los detalles mínimos que permiten a la historia
avanzar, el segundo es el nivel de las acciones, enfocado
en los personajes como el motor de la trama, y por
último, el nivel de la narración, examina el discurso
desarticulando códigos y estrategias que se emplean
para crear la atmósfera y conectar con el lector.
La metodología partió de la elección de siete signos
relacionados con el gato, mismos que se escogieron
minuciosamente por criterio del autor de la
investigación, basándose en el impacto e importancia
para el desarrollo de una interpretación profunda
guiado por el marco del objetivo, estos son: el
nombre Plutón, el color negro, la mutilación del ojo,
el ahorcamiento, el doble gato, la mancha blanca y el
maullido nal.
Se seleccionaron fragmentos clave del relato en los
cuales se estuviera presente una construcción clara
de cada signo. Posteriormente, como herramienta
de investigación se crearon matrices de análisis
semiótico-hermenéutico, dichas matrices de doble
entrada tuvieron como dimensiones: en las las,
Tabla 1. El nombre Plutón
Nivel de signicación Análisis aplicado al signo Función en la construcción del sentido
Nivel funcional Nombre que le da el narrador a su
primer gato, lo que establece un
vínculo fuerte de pertenencia y
afecto.
Es el acto más natural pero importante.
La identicación de la mascota es el
primer indicio de su vinculo emocional y
lo ubica al gato en el universo doméstico.
Nivel de las acciones Revela el presagio trágico
involuntario del narrador. Al
nombrarlo Plutón, incurre a una
infracción inintencionada, pero que
moldea su destino en la historia.
Profundiza en la psiquis del narrador
sirviendo como anticipación a su destino
fatal, activando el código cultural de la
mitología clásica del dios del inframundo
Plutón/Hades.
Nivel de la narración Actúa como señal de una tragedia
y culpa predestinada. El nombre
despierta la interpretación del lector,
ya que evoca una imagen fuerte
sobre la crueldad y la justicia.
Funciona como simbolo medular de la
culpa ineludible que Poe transmite. Su
n es mostrar que el mal y la culpa son
consecuencia de su decisión, presente
desde el momento en que lo nombra.
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los tres niveles de signicación (funcional, de las
acciones y de la narración), en la primera columna
los signos como unidad de análisis y en la segunda
columna, las funciones que cumple en la historia;
y por consiguiente el respectivo análisis del signo.
Dado que los niveles trabajan bajo una integración
progresiva, en el análisis de las matrices se asume
que las fronteras entre las acciones y la narración
se entrelazan constantemente, reejando la misma
desintegración psicológica que presenta el narrador.
Análisis de los signos del gato en “El gato
negro”
En este apartado se desarrolla el análisis semiótico-
hermenéutico del relato a través de la revisión de los
siete signos fundamentales que articulan el relato
de Poe. Cada uno de los elementos se organiza de
la siguiente manera: en primer lugar, se presenta
el fragmento clave de la obra objeto de estudio;
en segundo lugar, se muestra la matriz de análisis
basada en los niveles de signicación; y, nalmente, se
profundiza en la interpretación de dicha tabla. Cabe
anunciar que, por su estrecha correlación simbólica y
analítica, los signos del doble gato y la mancha blanca
se plantean de forma conjunta en el quinto apartado
de esta discusión.
El nombre Plutón
“Plutón, se llamaba así el gato, era mi amigo predilecto.
Sólo yo le daba de comer, y me seguía siempre por
la casa. E incluso me costaba trabajo impedirle que
me siguiera por las calles.” (Poe, 1843/2019, p. 534)
El nombre Plutón, sirve como un signo cargado de
anticipación trágica. Como se observa en la Tabla 1,
este elemento no solo es un adorno nominal, sino
un componente que funciona para establecer ese
vínculo afectivo inicial entre el narrador y el animal,
sin embargo, en el plano discursivo, el nombre actúa
como alusión directa al nombre del dios romano
del inframundo y de los muertos. Como especica
Hamilton en su libro Mitología (1942/2021) sobre los
dioses romanos, “dos de ellos conservaron sus nombres
griegos: Apolo y Plutón; pero al último nunca se le
llamaba Hades, como era habitual en Grecia.” (p. 50).
Esta apreciación permite comprender que la elección
de Poe engloba todo el signicado simbólico de Hades,
si bien en su nomenclatura romana. Esta elección no
es un detalle irrelevante. Por el contrario, revela el
presagio trágico del narrador, aunque inocentemente,
él le otorga aquel nombre, en los lectores se despierta
la interpretación de lo que quiere evocar el autor con
este recurso simple pero efectivo. Se trata de una
elección fatídica y provocadora, debido a que el autor
activa esta asociación cultural, relacionando al gato
con la deidad romana, lo que también se entiende
como un desafío involuntario al destino.
Para el narrador, bautizarlo como Plutón no es más
que un apelativo común, inclusive es un acto cariñoso
e inocente, dentro de su conciencia, pero la naturaleza
especíca del nombre construye en el imaginario una
signicación un poco aterradora. Este dios “era cruel
e implacable, pero justo: un dios terrible, pero no
malvado.” (Hamilton, 1942/2021, p. 29). Este es el
punto clave para el análisis, puesto que el nombre no
se acoge a la concepción de una muerte abstracta, por
el contrario, evoca una fuerza justiciera implacable.
El narrador al nombrar así a su mascota, invoca,
irónicamente, a su propio juez, es por esto que Plutón,
sirve como el primer síntoma del terror en la trama,
funciona como un presagio autoinigido, la fuerza de
una justicia inevitable que caerá sobre él y la culpa
que lo consumirá durante la historia como parte de
un castigo merecido.
La función de este primer signo tiene dos objetivos,
servir como semilla de una condena anunciada,
ofreciendo en el lector este mensaje subliminal en la
cotidianidad del narrador pero que él obvia, y anticipar
la culpa como un sentimiento predestinado por la
crueldad de sus acciones. El hombre posteriormente al
cometer tales actos atroces, no hace más que cumplir
con el destino que su elección simbólica inicial había
adelantado. Desde esta perspectiva, Plutón es el signo
que actúa como la puerta de bienvenida hacia la
tragedia del narrador y su decadencia psicológica,
que poco a poco irá agravándose hasta llegar a un
punto de no retorno.
El color negro
“Tuvimos pájaros, un pez de color de oro, un
magníco perro, conejos, un mono pequeño y… un
gato. Era este último animal muy fuerte y hermoso,
completamente negro y de una sagacidad maravillosa.”
(Poe, 1843/2019, p. 534)
En la Tabla 2, el color negro del gato es el signo más
visible, es la característica insignia del animal, por
lo tanto, tiene mucho peso narrativo tanto para la
historia como para la creación del ambiente. Este
atributo es usado por el autor para dar información
visual y activar en el lector una connotación cultural
arraigada. Este sistema no es casual ni se apega a una
lógica universal, más bien, funciona dentro de un
marco simbólico distinto. Como lo expone Chaves
Pacheco (2015) ve al esoterismo occidental “no como
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una dimensión estructural de la religión, sino como
un aspecto general de ciertas corrientes europeas,
similares entre sí y vinculadas por la historia” (p. 124).
De este modo, Poe explota este constructo histórico
dentro del contexto gótico y lo aplica como esencia de
su terror psicológico, por lo tanto, el impacto de este
código no solo se apoya de la asociación histórico-
cultural del lector, sino que también de la declaración
del narrador en un extracto de la trama, quien dice
que su esposa es supersticiosa con los gatos negros:
“Mi mujer, que era en el fondo algo supersticiosa,
hablando de su inteligencia, aludía frecuentemente a
la antigua creencia popular que consideraba a todos
los gatos negros como brujas disimiladas.” (Poe,
1843/2019, p. 534).
Lo interesante de este momento es que el autor
sabe cómo explotar este recurso, haciendo entrever
que el narrador en este punto de la historia se
mantiene escéptico de esta creencia, pero que, con
el transcurso del tiempo, su psique, ya corrompida
por la perversidad y la culpa, acudirá a esta misma
creencia para reejar la encarnación del mal en el gato
escapar de la responsabilidad de sus acciones. El gato
no se convierte en un ser malvado, es su mente quien
al inicio rechazó esta superstición, la va tomando
sentido dentro de su alma trastornada.
En consecuencia, el color negro elabora la escena
con un código cultural que la esposa explicita,
iniciando así, la creación de un ambiente siniestro
y posteriormente ilustrando la culpa, en donde el
narrador es incapaz de enfrentarse a la carga de su
maldad interna, que la vierte en el único recipiente
cultural elegido para esta función, el gato negro,
transformándolo en un objeto supersticioso y reejo
de su propia condena. De esta manera, Poe logra su
cometido al evidenciar que el terror en el relato surge
cuando se recurre al imaginario colectivo y este es
distorsionado por una locura individual.
La mutilación del ojo
Una noche, al regresar a casa completamente
ebrio. […] Lo apresé, pero él, horrorizado por
mi violenta actitud, me hizo en la mano, con los
dientes, una leve herida. Entonces, se apoderó de
mí, repentinamente, un furor demoníaco. […] de
pronto, mi alma original hubiese abandonado mi
cuerpo, y una ruindad superdemoníaca, saturada
de ginebra, se ltró en cada una de las bras
de mi ser. Del bolsillo de mi chaleco saqué un
cortaplumas, lo abrí, tomé al pobre animal por la
garganta y, deliberadamente, le vacié un ojo… (Poe,
1843/2019, p. 535)
Con base en la estructuración de la Tabla 3, se observa
que la mutilación del ojo del gato es el detonante de
la degradación mental del personaje. Su primer acto
grave hacia el felino fue el punto de quiebre para esa
mentalidad alterada por los efectos del alcohol. En
este pasaje, el relato nos presenta a un narrador ebrio,
Tabla 2. El color negro
Nivel de signicación Análisis aplicado al signo Función en la construcción del sentido
Nivel funcional Es el rasgo más resaltante del gato.
Su pelaje completamente negro es el
atributo visual que lo dene.
Su función es la de identicar al animal.
Aparte de describir su apariencia
impecable.
Nivel de las acciones Esta caracteristica perceptible
despierta en el lector la asociación
del color negro con lo maligno,
lo esotérico y la muerte. Además,
en el ambiente gótico del relato se
relaciona con el mal augurio y las
brujas, explicitado por la esposa.
Funciona como capa inquietante creando
la atmósfera y prepara el terreno para
los eventos trágicos. El narrador se
muestra escéptico a la superstición, pero
posteriormente lo interiorizará para
excusar sus actos.
Nivel de la narración Es el combustible principal para
erigir el clima y su representación
simbólica, el mal preconstruido, que
Poe toma del imaginario cultural.
El color no es el causante del terror,
sino que es la posterior culpa del
narrador la que carga de sentido esta
creencia.
Ofrece la base para que el gato se
convierta en un objeto de terror. Su efecto
en la narrativa es ecaz, pues transforma
lo cotidiano y familiar a una proyección
del mal mediante una característica sica,
que lo presenta como el primer eslabón
del terror en la trama.
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fuera de sí, poseído por una fuerza invisible, según
su propia perspectiva, que lo empuja a cometer tal
atrocidad.
Desde este enfoque, la ebriedad no es la causante
de su maldad, sino es el reactivo para una mente ya
corrompida. La acción de sacarle el ojo a Plutón es
el símbolo es el símbolo de querer cegar a su último
testigo de su inminente declive. Hasta ese momento,
el gato había sido el único ser al que el protagonista
no había dañado, sin embargo, al confesar cómo
el alcoholismo lo volvió apático e irritante con su
esposa y demás mascotas, llegando a la violencia
física, se deduce que este estado era en esencia su
yo destructivo, el que se desinhibe de cualquier
sentimiento capaz de materializar su crueldad.
Siguiendo esta ruta, a la mañana siguiente de
cometer su primer gran crimen, el narrador muestra
remordimiento y horror, pero solo fue un instante de
lucidez, porque después vuelve a recaer con su vicio.
Se interpreta que su arrepentimiento no es genuino,
sino que es parte de naturaleza perversa. No siente
una culpa sana, sino una culpa patológica. Bajo
esta mecánica, la violencia cuando es ejecutada, no
desaparece, se interioriza; tal como lo explica León-
Cádiz (2020), el superyó es tanto el resultado como
el instrumento de un retorno de la agresión, de la
hostilidad, y por tanto de la pulsión de muerte contra
el yo” (p. 8). Este superyó es la voz interna medida
por la moralidad del individuo y la pulsión de muerte
es esa fuerza mental que busca la destrucción, sin
embargo, el narrador distorsiona este proceso.
El superyó que surge de la transgresión es un verdugo
que nació de la misma agresión que dirigió hacia
el gato y que una vez manifestada se aloja como
una culpa patológica. Por tal razón, la mutilación
del ojo cumple la función de exponer la maldad
irreversible del personaje en el preciso momento
que atenta contra el felino y presenta la culpa como
sentimiento autodestructivo, mostrando que su breve
arrepentimiento y su posterior retorno al alcohol,
no es más que el intento de huir del tormento que lo
perturbará hasta el nal.
El ahorcamiento
Una mañana, a sangre fría, ceñí un nudo corredizo
en torno a su cuello y lo ahorqué de la rama de un
árbol. Lo ahorqué con mis ojos llenos de lágrimas,
con el corazón desbordante del más amargo
remordimiento. Lo ahorqué porque sabía que él
me había amado y porque reconocía que no me
había dado motivo alguno para encolerizarme con
él. Lo ahorqué porque sabía que al hacerlo cometía
un pecado… (Poe, 1843/2019, p. 536)
La escena del asesinato de Plutón abarca desde
su ahorcamiento hasta el incendio de la casa del
protagonista y transfiere la perversidad íntima
del hombre a un ámbito público, porque una vez
ocurrido el incendio, los vecinos observan la silueta
del gato plasmada en la única pared en pie. Como se
sistematiza en la Tabla 4, este acto frío se convierte
en la revelación de su mente ambivalente. La lectura
supercial del fragmento puede interpretarse como
que el narrador siente culpa, expresada en la confesión:
“lo ahorqué con mis ojos llenos de lágrimas”. No
obstante, al decodicar el texto en consonancia
con la Tabla 3, se inere que este remordimiento,
aunque auténtico, resulta insuciente para cambiar
su conducta destructiva.
Para entender esta paradoja hay que ceñirnos a
que “el registro del placer por matar materializa
el sentimiento de ambivalencia ante la muerte del
Tabla 3. La mutilación del ojo
Nivel de signicación Análisis aplicado al signo Función en la construcción del sentido
Nivel funcional Lesión irreparable y grotesca donde
el narrador le saca un ojo a Plutón
con un cortaplumas.
Primera agresión de Plutón por parte
de su dueño, la cual desata la cadena de
crímenes.
Nivel de las acciones Indica el inicio de la perversidad del
narrador y muestra su agresividad
hacia el gato.
Su reacción impulsiva lo encasilla como
monstruo, incorporando el terror a su
psicopatía.
Nivel de la narración Representa la transgresión que
señala el principio de su culpa y
castigo ineludible.
El terror emerge desde su mente
degradada por la maldad y acentúa
a la culpa como causa para su
autodestrucción.
78 Universidad de Cuenca, Ecuador
ser amado.” (Pozo, 2023, p. 9), esto explica que las
lágrimas que derrama durante el crimen, no son una
simulación, sino la manifestación trágica del relato:
el narrador es consciente del daño que causó, pero
se siente incapaz de detener su propia maldad. El
llanto es la consecuencia supercial de una pulsión
de muerte, que se maquilla con una solución macabra,
acabar con el sufrimiento de Plutón.
De esta manera, el ahorcamiento no es un acto
que busca apiadarse del minino, sino que es la
manifestación de la maldad que vive en el interior,
alimentándose de su tormento y que poco a poco lo
va consumiendo. No obstante, la real función que
cumple el signo es la de concatenar eventos casuales
a la par de siniestros, que desde el ahorcamiento
del gato, pasando por el incendio inusual de su casa
hasta la silueta hallada en una pared en forma de
gato colgado, activan un tipo de código cultural
relacionado con las maldiciones, avisando que hay
una fuerza invisible, intocable, que se ve respaldada
con los signos del nombre del gato y su color negro,
explicados en la Tabla 1 y Tabla 2, esto logra crear el
perfecto ambiente para que el terror tenga la facilidad
de calar en la mente del lector. Asimismo, la huella
que deja Plutón en la pared, reeja la culpa patológica,
sentimiento que deja de ser personal para convertirse
en una sombra pública inolvidable. Es la evidencia
que lo delata ante la multitud y simultáneamente, el
conicto interno dictado por su psique, iniciando
una persecución irremediable.
El doble gato y la mancha blanca
Era un gato negro, enorme, tan corpulento como
Plutón, al que se parecía en todo menos en un
pormenor: Plutón no tenía un solo pelo blanco en
todo el cuerpo, pero éste tenía una señal ancha y
blanca, de forma indenida, que le cubría casi toda la
región del pecho. […] También él había sido privado
de uno de sus ojos. (Poe, 1843/2019, pp. 537–538)
En ese momento, era la imagen de un objeto que
sólo con nombrarlo me hace temblar. Era, sobre
todo, lo que me hacía mirarle como a un monstruo
de horror y repugnancia. […] La imagen de una
cosa abominable y siniestra: la imagen ¡de la horca!
(Poe, 1843/2019, p. 539)
Según la Tabla 5, sobre el análisis del doble gato
y su mancha blanca, se observa que estos signos
introducen una nueva fase en la trama. Se distingue
del signo del ahorcamiento porque la amenaza, el gato
parecido a Plutón, se internaliza y materializa en la
realidad como un ente externo e íntimo. Este segundo
gato, es una copia exacta al anterior, con ciertos rasgos
que lo diferencia como su mancha y el ojo mutilado,
pero que vuelve a instaurar el sentimiento de culpa
en su ambiente doméstico.
Por otro lado, la mancha blanca, proyecta su culpa
paranoica por haber asesinado al primer animal. Esta
evidencia de su crimen es muy peculiar, ya que Poe
juega nuevamente con los colores; su mancha blanca
representa la pureza e inocencia de Plutón mientras
que el resto del pelaje negro es símbolo de lo impuro
y la malicia de su alma, creando un contraste notorio.
Tabla 4. El ahorcamiento
Nivel de signicación Análisis aplicado al signo Función en la construcción del sentido
Nivel funcional Ahorca al gato. Después ocurre
el incendio de su casa, en donde
aparece la gura del gato en una
pared.
El asesinato desata un evento inquietante,
el incendio, y posteriormente la silueta
que sirve de preparación para lo siniestro.
Nivel de las acciones Muestra la pérdida de la cordura
del personaje. La silueta del animal
despierta un imaginario cultural de
maldición y alerta de una posible
venganza o justicia advertida.
Presenta al narrador como monstruo
y evidencia la capacidad de Poe para
vincular el límite de la perversidad
humana con la imposición de una
autoridad sobrenatural amenazadora.
Nivel de la narración El crimen plasma la culpa
autodestructiva como una acción
repetitiva, aumentado su intensidad.
Crea un terror psicológico, donde la
mente humana, ya corrompida por la
perversidad, está destinada a la locura y
su culpa no redimida es la prisión de su
cuerpo y alma
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e-ISSN: 2661-6912
Tabla 5. El doble gato y la mancha blanca
Nivel de signicación Análisis aplicado al signo Función en la construcción del sentido
Nivel funcional Manifestación escalofriante del
segundo gato parecido a Plutón
con un ojo mutilado y una mancha
blanca que rodea su cuello.
Este gato representa la justicia, mientras
que la mancha es el reejo de su culpa,
dentro del ambiente inquietante de la
escena.
Nivel de las acciones La mente del narrador está
obsesionada con Plutón,
despertando el concepto del doble
siniestro.
La mancha encarna su culpa y
paranoia, distorsionando la realidad
de lo que realmente observa.
Generador del miedo al ser el segundo
gato una amenaza y convertir a la
mutación de la desvariada mente. mancha
en producto de su desvariada mente.
Su locura muta a una paranoia
compulsiva. El gato es la versión sica de
su culpa.
Nivel de la narración Activa el concepto del doble
siniestro como forma inquietante.
Maniesta el mito del estigma
culpable presentando su paranoia.
Poe integra el símbolo de la culpa
patológica fabricando al perseguidor ideal
y, a la vez, a la evidencia de su crimen
desde su mente atormentada.
Tabla 6. El alarido nal
Nivel de signicación Análisis aplicado al signo Función en la construcción del sentido
Nivel funcional Sonido del segundo gato que delata
el cadáver de la esposa del narrador
que se encontraba emparedada en el
sótano.
Acción que aporta al climax de la trama y
revela el crimen del protagonista.
Nivel de las acciones Es la voz ultratumba del espíritu
vengativo del felino. Este código
cultural dene la derrota total de su
mente frente a su culpa.
Proyecta el fracaso de su paranoia. Su
soberbia se ve destruida y despierta en él
un terror absoluto.
Nivel de la narración Maniesta la prueba incriminatoria
y la verdad que tanto empeñaba en
ocultar.
Poe lo añade como el nal lógico y
terroríco, pero justo, para un alma
perdida y una mente sumida en la locura.
La aparición del doble felino personica el concepto
de lo ominoso, lo cual es considerado como “una
experiencia de familiaridad que asoma en el centro de
lo desconocido.” (Cabrera Sánchez, 2020, p. 26) Este es
el mismo efecto que produce el gato en el protagonista,
el retorno de lo reprimido, y la mancha, ese rasgo de
lo que reprimió haciendo acto de presencia. Él sabe
desde lo más profundo de su inconsciente que no es
casualidad, si antes era la persona que transgredía,
ahora era él quien se convertiría en el objeto de
persecución de alguna fuerza que buscaba aquella
justicia por todos los pecados que cometió.
Desde una lectura psicológica, podría interpretarse
que el narrador percibe la realidad alterada por su
culpa. Esta carga deforma su entorno y despierta
en él un horror agudo al observar como la mancha
muta paulatinamente hasta replicar la imagen de la
horca, símbolo cuyo signicado remite de forma
directa a su peor crimen. Por tal motivo, estos
recursos semióticos que utiliza Poe generan el terror
al operar en dos niveles: primero, al identicar al
doble del gato (Doppelgänger), como un perseguidor
abominable, activa el arquetipo del mensajero del
destino; segundo, al transformar la mancha blanca
en una marca alterable (horca), como prueba
observable de su delito que su mente proyecta. Esto
muestra que la culpa patológica del narrador es la
desencadenante de su tormento y motor de su propia
pesadilla, haciendo que el terror surge de la mente
autodestructiva del personaje.
80 Universidad de Cuenca, Ecuador
El alarido nal
Entonces, por una fanfarroneada frenética, golpeé
con fuerza, con un bastón que tenía en la mano
en ese momento, precisamente sobre la pared del
tabique tras el cual yacía la esposa de mi corazón.
[…] Apenas se hubo hundido en el silencio el eco
de mis golpes, me respondió una voz desde el
fondo de la tumba. Era primero una queja, […] en
seguida, se convirtió en un grito prolongado, sonoro
y continuo, infrahumano. Un alarido, un aullido
mitad horror, mitad triunfo, como solamente puede
brotar del inerno (Poe, 1843/2019, p. 542).
Antes de analizar el último signo, es preciso aclarar
que el hombre mató a su esposa en el sótano tras
intentar eliminar al gato, el cuerpo lo emparedó. Con
el avanzar de los días, ociales irrumpen en su casa
para investigar y, después de la inspección del sótano,
ocurre el alarido nal del gato. Como lo indica la
Tabla 6, aquel sonido concluye la historia con una
resolución amarga para el narrador. En este punto
de la historia, ya nada es casualidad, y el asesinato de
la esposa es prueba de aquello, su locura y maldad
crecieron exponencialmente que no titubeó al matarla.
Al respecto, el fragmento donde el narrador arma:
“dormí, a pesar de todo, tranquila y profundamente.”
(Poe, 1843/2019, p. 541), suele leerse como una muestra
de cinismo absoluto. Sin embargo, su descanso no se
debe a su frialdad, sino al alivio de creer que al n se
deshizo del gato. Al desaparecer su recordatorio viviente
de su primer crimen, su conciencia experimenta una
paz falsa que le permite descansar.
La culpa se disipó durante esos días, debido a que el
gato ya no se volvió a aparecer desde el homicidio, pero
aquella efímera tranquilidad se disiparía al fanfarronear
sobre la solidez de la pared ante los ociales, la voz
de la justicia retornó del más allá y es aquí cuando el
protagonista que se creía victorioso, siente la derrota
ante el destino, aquel momento que presagiaban
todos los signos analizados con anterioridad, se vio
envuelto en una sola escena, en un grito, un único
alarido. “El proceso paranoico hace signo de todo”
(Alerini, 1988, p. 88). Esta frase engloba el pensamiento
del narrador, puesto que, él no cree que el maullido
del animal fue ocasionado por el susto que le pudo
producir al escuchar el golpe que él mismo causó, sino
que intuye automáticamente que tal sonido fue la voz
de la verdad, esa voz que no puede articular y entre su
momento de paranoia extrema, busca otorgarle una
intención al signo, llegando a la aterradora conclusión
que es el “unísono de las gargantas de los condenados
en sus torturas y de los demonios que gozaban en la
condenación” (Poe, 1843/2019, p. 542).
Poe termina construyendo el clímax perfecto con la
ayuda de este signo, donde conuyen la psiquis del
personaje, el terror psicológico y su genialidad. Fracasa
el protagonista, mas no la narrativa, porque el lector
entenderá que los eventos transcurridos durante
la trama, trascendieron y se transformaron en una
experiencia terroríca pura.
Reexiones nales
Edgar Allan Poe fabrica el terror y presenta la culpa
como motores narrativos y psicológicos. Se conrma
que la evolución de los signos es ascendente y funcional
bajo la lógica de la narrativa con su respectivo análisis
individual. Signos como el nombre del gato, el color
negro y la mutilación del ojo, son los primeros en
presentarse y actúan como estímulos que conguran
el conicto central. Cada uno tiene la funcionalidad
de servir como eslabón lleno de signicación, en una
cadena semiótica, convirtiendo al gato en testigo,
víctima y delator. Toda esta secuencia de elementos es
la culpa que se reeja a partir de la mente del narrador,
quien tras cometer sus macabros crímenes delega toda
responsabilidad al felino.
Por consiguiente, los signos como el ahorcamiento
de Plutón, la aparición del segundo gato y su mancha
blanca, son los componentes que personifican
la culpa en la historia; por un lado, la escena del
ahorcamiento representa la perversidad que quiso ser
oprimida; pero que nalmente fracasó, después con
la aparición del segundo gato. Poe simbólicamente
nos indica que es el momento en el que regresa lo
oprimido y que la mancha blanca, sirva como huella
de la culpa, distorsionando así la brecha entre lo
real y lo simbólico. Por último, el alarido nal es el
signo que sintetiza todo este sistema semiótico. Es la
encarnación de toda la carga simbólica acumulada
en un solo sonido.
En denitiva, este estudio analiza y ratica que Poe
crea un terror estructurado a través de distintos
signos, cuya evolución va de la connotación cultural
a la alucinación personal. Poe arma el terror con tal
precisión que cada signo se convierte en un engranaje
de un sistema mecanizado, en donde es imposible
imitar si llegase a excluirse uno, demostrando que el
miedo más profundo es el que se instala en la mente.
Conicto de intereses: Los autores declaran no tener
conictos de intereses.
© Derechos de autor: Jostin Marcillo Reyna,
Genoveva Ponce-Naranjo, 2026.
© Derechos de autor de la edición: Pucara, 2026.
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Pucara, 2026, 1(37)
e-ISSN: 2661-6912
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