
90 Universidad de Cuenca, Ecuador
Introducción
La adquisición del lenguaje durante los primeros
años de vida es un proceso evolutivo más allá de la
maduración biológica. Si bien existe una predisposición
innata hacia la comunicación (Yule, 1998/2016), el
lenguaje se consolida como una herramienta social en
donde el niño en sus primeros años no solo aprender
a hablar, sino a entender el mundo del que forma
parte y de los sujetos que conviven con él en su vida
cotidiana. Ellos son quienes a través de estímulos
sociales y emocionales como: canciones de cuna,
juegos, experiencias sensoriales sientan las bases para
la comunicación asertiva en un futuro. Por lo tanto, es
esencial que crezcan en un entorno donde se fomente
la participación activa, la libertad para expresarse y
el acto de comunicarse (Alfonso Amaro etal., 2020).
Desde el contexto educativo el desarrollo del lenguaje
demanda un abordaje integral y a través del Currículo
Priorizado de Atención y Educación de la Primera
Infancia con énfasis en habilidades comunicacionales,
lógico-matemáticas, digitales y socioemocionales se
declara que la comprensión y expresión del lenguaje en
los primeros años constituye un cimiento en futuros
procesos de lecto-escritura, oralidad y cognitivos
que facilitan el conocimiento, la representación
del mundo, la creatividad e imaginación, así como
también la creación de vínculos afectivos y sociales
desde edades tempranas. (Ministerio de Educación,
Deporte y Cultura, 2025). Sin embargo, hoy en día,
la comprensión y expresión del lenguaje puede verse
comprometida por una reducción en el fortalecimiento
desde las habilidades expresivas, convirtiéndolo en
una de las principales razones del fracaso institucional.
Esta problemática afecta al ámbito educativo del
estudiante y a su vez genera estigmas sociales, debido
a ello su desarrollo debe darse desde los primeros años
(Lozano, 2019).
Por su parte Vera et al. (2024) analizan estas dicultades
a nivel mundial y centralizan su estudio en Ecuador,
en donde se explica que los niños del nivel inicial
presentan problemas en el desarrollo del lenguaje en
áreas como la expresión, articulación, comprensión y
formulación de ideas, en donde el actuar desde la labor
de las instituciones educativas recae en los docentes
para crear entornos estimulantes con actividades
lúdicas. Es por ello que la gura del docente desempeña
un papel crucial en el adecuado desarrollo del lenguaje
del niño, ofreciendo herramientas de comunicación
que integran a los niños dentro de su contexto social
y cultural, facilitando y modulando sus procesos
cognitivos, de expresión y pensamiento (López y
Lescay, 2023).
He allí en donde existe una desconexión crítica en la
formación práctica, aunque el currículo promueve la
integralidad, en las aulas de práctica preprofesional se
observa una tendencia a reducir la estimulación del
lenguaje a ejercicios mecánicos de praxias linguales,
omitiendo la dimensión comunicativa, representativa
y lúdica del lenguaje (Cerda etal., 2025). Es aquí en
donde las futuras docentes de Educación Inicial
mantienen actividades repetitivas, lo que limita al
infante a una exploración del lenguaje desde otras
perspectivas. Dando por consecuencia que la falta de
variabilidad en las actividades lúdicas pensadas desde
estrategias concretas convierta el aprendizaje en una
acción menos atractiva y motivante para los niños.
La literatura actual reconoce que esta brecha
pedagógica es un desafío directo para las docentes
en formación de la carrera de Educación Inicial, al
considerar a la comunicación como la base de la
participación, expresión, el aprendizaje signicativo
y el principal medio para la construcción del
pensamiento (Paredes et al., 2025). Por lo tanto,
los practicantes deben desarrollar sus habilidades y
métodos para diseñar actividades fuera del lenguaje
estándar y verlo como un proceso dinámico que
involucra factores siológicos, cognitivos y sociales. Y
ahí es donde entra en juego; desde el entretenimiento
hasta el ocio para la consolidación relaciones al ser un
medio para la comunicación signicativa permitiendo
al niño expresar emociones, pensamientos de manera
real (Pérez etal., 2025).
A causa de esto, las docentes al formar parte del
entorno de los infantes, están comprometidas
desde su rol como creadores de actividades en
torno al lenguaje. Es así que, esta investigación
con su propuesta de intervención orientada a las
estudiantes de la carrera de Educación Inicial tiene
la potencialidad de generar un espacio formativo
constructivista sobre las competencias de diseño de
actividades lúdicas para el ámbito de comprensión y
expresión del lenguaje, implicando que se promueva
una formación reexiva, creativa y contextualizada,
que empoderará a las futuras educadoras para diseñar
propuestas pedagógicas a través de actividades
mediante el juego, significativas, inclusivas y
contextualmente pertinentes mediante el compartir,
escuchar, reexionar y evaluar el desarrollo de manera
responsable y abiertos a la mejora constante a partir
de una dinámica dialógica (Ceballos, 2021).
Ante esta premisa, el presente estudio resulta relevante,
dado que considera el desarrollo del lenguaje en la
Educación Inicial como un proceso de avance en
el uso y dominio de la lengua, un progreso que no