ISSN: 1390 - 6143
e-ISSN: 2477 - 8893
Número especial sobre Educación, financiado desde el Ministerio de Educación (MINEDUC)
Pablo Llamazares Blanco (https://orcid.org/0000-0002-5159-3817)
Fernando Zaparaín Hernández (https://orcid.org/0000-0002-9659-2906)
Jorge Ramos Jular (https://orcid.org/0000-0002-4213-0060)
E.T.S. de Arquitectura de la Universidad de Valladolid, España
“En los últimos diez años, toda una serie de cosas bastante sorprendentes han recibido el nombre de esculturas: estrechos pasillos con monitores de televisión en los extremos; grandes fotografías documentando excursiones campestres; espejos situados en ángulos extraños de habitaciones; o líneas trazadas sobre la superficie del desierto”.1
Así comenzaba Rosalind Krauss su manifiesto Sculpture in the Expanded Field, de 1979, con el que cuestionaba una tradición escultórica, en la que el objeto artístico había alcanzado su mayor grado de desarrollo. Una realidad a la que contribuyó la propuesta minimalista de autores como Donald Judd y Robert Morris, en el restablecimiento de las relaciones perceptivas que mediarían en un espacio experiencial compartido por la obra de arte y el espectador. Esto habría impulsado a las mayores cotas de expresión el desbordamiento de los límites entre disciplinas que reconocía Krauss, y que se venía gestando desde las Vanguardias. La espacialidad, desde su realidad creativa más amplia, ha experimentado desde entonces una rápida evolución hacia nuevas realidades fenomenológicas, en las que prima una experiencia surgida de la aprehensión subjetiva de estímulos sensoriales. Indiscutiblemente, las instalaciones artísticas que se erigieron como formato en las postrimerías del pasado siglo XX, fueron muy significativas en la adopción de nuevas estrategias inmersivas y multisensoriales. Pero en nuestros días, y a causa del gran protagonismo conferido a lo digital, cabe reflexionar sobre el papel de los medios digitales en la gestación de una nueva espacialidad en arte y arquitectura.
Los nuevos medios digitales, presentes en todos los ámbitos de la sociedad contemporánea, están ejemplificando una renovación de la creación actual en sus diferentes manifestaciones: instalaciones artísticas, artes escénicas, eventos y espectáculos, videojuegos, videomappings urbanos, aplicaciones arquitectónicas, etc. Así, este nuevo posicionamiento multimedia, que parte de la adopción de las múltiples e inconmensurables posibilidades del software digital, ha devenido en una nueva expresión escenográfica, generando configuraciones espaciales con un gran potencial innovador. Un hecho que favorecería las nuevas transformaciones que se están sucediendo con respecto a la percepción del espacio, como consecuencia de esas posibilidades técnicas y estéticas de lo digital. Andrew Darley afirma que la cultura visual contemporánea ha evolucionado para centrarse en una estética, basada en “la dimensión de la apariencia, de la forma y de las sensaciones”.2 Un hecho que llevaría a deshacerse de prejuicios de enfoques previos, que consideraban estas nuevas manifestaciones vacuas y demasiado obvias como para constituir un verdadero objeto de estudio. Para el propio Darley, lo estético adquiere incluso más importancia que el significado, puesto que este tipo de realizaciones se dirigen eminentemente a los sentidos, para tratar de descifrar los procesos por los que dichas propuestas digitales se configuran. Una posición sustentada en los planteamientos de Jean Baudrillard, al afirmar que “el montaje y la codificación requieren, en efecto, que el espectador lo reconstruya y lo descifre siguiendo el mismo proceso por el que la obra fue ensamblada”.3 Se trataría de una posición activa a la que invitan las propuestas de autores como Bill Viola, Bruce Nauman o Rafael Lozano-Hemmer que, desde la creación artística, proponen una nueva percepción del espacio con el montaje digital que presentan. Algo que sucede de igual manera en otros campos creativos como el diseño escenográfico de ópera, teatro y danza, familiarizados históricamente con la producción de montajes y decorados, de gran poder sorpresivo para el espectador. Referentes como Robert Lepage o Klaus Obermaier fueron pioneros en la adaptación digital de esos formatos, abriendo camino a nuevas propuestas como las de Adrien M & Claire B o Random International, que han apostado por una interactividad que, de nuevo, habla de los límites del espacio contemporáneo. Otros grandes eventos y espectáculos musicales, como los que diseña Es Devlin, también han apostado por una aplicación en el espacio de medios y recursos digitales, en la búsqueda de una experiencia integradora a nivel sensitivo. En suma, todo ello parece apuntar hacia un predominio de estrategias inmersivas y multisensoriales que, fundamentado en lo digital y aplicado desde un enfoque transversal o interdisciplinar, está redundando en una interesante acción reflexiva en torno a la propia espacialidad contemporánea.
A partir de lo anterior, esta convocatoria acoge con interés propuestas de artículos originales que traten sobre hitos trascendentales de este devenir creativo que se apoya en lo digital, o casos concretos de estudio que hayan contribuido a tal hecho. En lo que se refiere al enfoque de las investigaciones, se propone a su vez que estas se realicen prestando especial atención a algunas de aquellas características que definen esta nueva espacialidad: desmaterialización, cinestesia, tridimensionalidad, aumento, inmersividad, interactividad o conectividad. A su vez, se aceptarán aquellas aproximaciones al tema que se realicen desde el arte, la arquitectura, el teatro, la danza, el cine, etc. Una llamada para reflexionar sobre ese nuevo espacio escenográfico en distintos ámbitos, en un momento en el que la presencia de los medios digitales se ha hecho totalmente imprescindible en la creación contemporánea. 1
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1 KRAUSS, Rosalind. “Sculpture in the Expanded Field”. October. Boston: MIT Press, 1979, p. 30.
2 DARLEY, Andrew. Cultura visual digital. Barcelona: Editorial Paidós, 2002, p. 24.
3 BAUDRILLARD, Jean. Simulations. Nueva York: Semiotext(e), 1983, pp, 119-120.
Los autores interesados en contribuir podrán enviar sus artículos hasta el 29 de julio de 2024, a través de: https://publicaciones.ucuenca.edu.ec/ojs/index.php/maskana/envio
Las contribuciones se podrán presentar en español o inglés, y se seguirán la plantilla de artículos y directrices de autores que establece la propia revista en la referida dirección web.
Fechas de interés:
Para mayor información: maskana.diuc@ucuenca.edu.ec | pablo.llamazares@uva.es
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MASKANA
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